Déjame llamar a tu reja
Y saber si puedo abrir
Tu puerta mágica
E intentar de convencer
A tus guardias que me dejen entrar.
Y besar tus suaves piernas
Hasta la entrada, de tus tibios caminos llegar
Y no parar, hasta que se empiecen a mojar.
Déjame asechar tu cuerpo
Y toda tu suave piel tocar
Oler tu dulce aroma
Y probar tu néctar
Que en tu boca, esperando esta.
Déjame entrar en tu mente
Y dentro de tus fantasías blancas estar
Dame un poco de tu fuego
Que mi corazón ardiendo esta.
Los anhelos son como un frió mar
Antes de que te des cuenta
Pueden hacerte naufragar.