Pirotecnia: fuego y efectos especiales
La pirotecnia es una firma de Rammstein desde sus primeros conciertos. Cada detalle se planifica mes a mes con equipos certificados y personal licenciado, porque una descarga de propano mal calibrada puede significar un daño grave.
Fuego de cara
La versión más famosa del arsenal: llamaradas de propano que escupen hasta veinte metros en una fracción de segundo. No tienen dirección fija: se proyectan siempre teniendo en cuenta la curva de la escenografía, la temperatura del aire y la dirección del viento del atasco de cada estadio.
El traje de Till
Durante un segmento del show Till se enfunda una mochila en la espalda de la que salen chorros de fuego. El traje se enciende con una puerta de control remoto y solo se permite su uso en lugares con la parrilla de carga suficiente, además de entre bastidores un equipo de incendios permanentemente alerta.
Leds y efectos especiales
Paralelamente a la pirotecnia, el rig de luces sostenido por barras móviles dibuja con energía el recorrido visual: bengalas, láseres y cañones de humo acompañan a cada canción sincronizada al clímax de la letra.
La normativa europea exige que el operador responsable tenga formación homologada en pirotecnia de gran formato. Till Lindemann realizó los cursos obligatorios tras un accidente en un concierto a mediados de los noventa y desde entonces el fuego forma parte del repertorio de la banda, nunca por encima de la seguridad del público.